Escribir diarios después de 12 años me sanó.
Ahora que veo todo en retrospectiva, me encanta escribir desde que estoy chiquita. Siempre busco escribir algo; algo puede ser muchas cosas: cartas, diarios, historias, notitas en post-its o en mi piel. Y me acuerdo que desde chiquita intentaba escribir exactamente lo que sentía o pensaba. En la prepa fue cuando me lo tomé un poco más en serio & me desvelaba escribiendo & tenía una carpeta a reventar de notas. Antes de cumplir 18 fue que pasó por mi cabeza la idea de ser escritora. La idea se ha quedado conmigo durante todos estos años.
Sin embargo, me tomó mucho tiempo volver a escribir un diario. Hubo una etapa de mi vida en la que prefería crear & escribir otras historias que la mía propia, la pensé no tan interesante. ¿Qué iba a escribir mientras cursaba la prepa? ¿Que no me gustaba ninguna materia, que todos realmente me caían muy mal & por más que me esforzaba, nada más no encontraba mi lugar? No sabía quién era, qué quería ni a dónde iba. No había nada interesante que compartir, según yo. Refugiaba todo lo que sentía en otras historias. Historias que sí me gustaban, no como la mía.
Y de la prepa hasta antes de irme a Alemania cambié muuuuuuy cabrón. María de la prepa & María que estaba a punto de subirse a un avión eran dos mujeres en polos opuestos. Una no sabía ni qué chingados con su propia vida & la otra iba a cumplir el sueño que tenía desde los 15 & que siempre se vio lejano. Y lo iba a cumplir por sus propios méritos. María de 21 años ya sabía (más o menos) qué quería & a dónde quería llegar; ya hasta había empezado una relación muy cool porque se atrevió a abrir su corazón. María de 15 años estaría llorando de ver lo que iba a lograr años después.
Días antes de irme a Alemania decidí escribir un diario de mi aventura. Escogí una libreta que una de mis mejores amigas me había traído de España & un marcatextos de cera que también ella me había regalado, ese sería para marcar las fechas.
No sé cuándo empecé a escribir pero si lo hice fue porque me tenía que desahogar & sacar todas esas cosas que me daba miedo o pena contar. En poquito tiempo la libreta se volvió una refugio & un confesionario de lo que nunca dije. Hasta hice páginas 'especiales' con contenido especial: preguntas que me gusta hacerle a la gente, nombres que me gustaría ponerle a mis hijos (si llego a tener), una lista de mujeres que admiro, cosas que tengo que hacer antes de morirme, frases o palabras que me quiero tatuar, libros que debo leer, palabras que me gustan mucho & ya no me acuerdo qué más. Le puse mucho empeño a mi diario. Me gustaba hojearlo una & otra vez, porque contaba mi historia. Una historia que por fin me hacía sentir feliz & orgullosa de mí misma.
Desde ese entonces, en el 2018, entendí que escribir me sana muchísimo. Es un proceso personal & muy solitario pero que siempre me lleva a conclusiones & aprendizajes que ni sabia que podía tener. Terminé ese diario días antes de regresar a México & al poco tiempo, adapté una nueva libreta para un nuevo diario. El nuevo lo tengo desde noviembre 2019 & aún tiene vida para rato. Éste tiene más páginas especiales & hasta una que otra foto.
Siempre vuelvo a lo que escribo para revivir o recordar días que me gustaron mucho. En ocasiones leo & me doy cuenta que ya se me había olvidado parte de lo que escribí & se siente bonito tenerlo presente de nuevo. Escribir diarios es mi manera preferida de hacer & conservar recuerdos, pero sobre todo, es mi manera preferida de recordar lo que fui en un momento.
Tschüssi!
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